Mi mamá estuvo 15 años aplicándose crema tras crema para los ojos.
Pond's, Nivea, la crema de la dermatóloga del Éxito. Cada año un producto nuevo. Cada año la misma promesa en la caja.
Yo me negué a seguir ese mismo camino. Y para cuando termines de leer esto, vas a estar furiosa. Como yo lo estuve.
Empezó con cremas hidratantes básicas. Su dermatóloga le dijo que era "lo normal del envejecimiento", que tenía que hidratarse bien y usar protector.
A los cinco años ya estaba con retinol de noche y vitamina C de día. Después le sumaron tratamientos de radiofrecuencia y mesoterapia en el contorno.
Los procedimientos le dejaban la piel enrojecida días enteros. Le subieron la sensibilidad. Le adelgazaron tanto el tejido que la piel del contorno terminó más frágil que antes.
Mi papá decía que la veía gastar fortunas en productos que prometían todo — y la cara seguía siendo la misma cada mañana.
15 años cambiándole cremas y prometiéndole resultados.
Y ni una sola vez nadie le explicó por qué la piel del contorno de los ojos deja de regenerarse en primer lugar.
Murió hace tres años sin haber recuperado el contorno que tenía a los 45.
Su piel "hidratada" en papel. Pero las arrugas adentro, destruidas por dos décadas de producto que solo llegaba a la superficie.